Mirándome.
Noto como buscan una respuesta en mí… pero nada. No se lo qué buscan.
Veo como lo intentan. Preguntándome por qué. Pero por qué qué?
No lo se.
Miro como se mueven sus labios preguntándome por qué. Pero ningún sonido brota de ellos. Lo oigo en mi mente.
Me doy cuenta de como se le acelera el pulso y como se empañan sus ojos. Noto la impotencia y la rabia que siente, su terrible tristeza y melancolía.
Veo como no lo soporta más y rompe a llorar desesperadamente. Mientras entre susurros oigo: “no… no… por qué yo? por qué a mi?”
No se que le pasa, y le quiero ayudar, pero no puedo. Le insisto durante media hora.
Y nada.
Al final, me limpio la cara con la manga y me despido de mi reflejo en el espejo.
